Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

domingo, 6 de septiembre de 2020

AMAR PARA, DESDE EL AMOR, PODER ALUMBRAR

Pin on Dios❤
No se puede alumbrar la oscuridad de otro si antes no alumbras tu propia oscuridad. Y, tu propia oscuridad quedará alumbrada, no por ti ni por tus propios esfuerzos, sino por la acción del Espíritu Santo. Un Espíritu Santo que, impulsado desde tu disponibilidad y tu abertura a su acción, te asiste, te auxilia y te dirige hacia la verdad del conflicto y del error alumbrándote en la verdad y la justicia.

Por eso, más que buscar, prepararte y conocer, que, dicho sea de paso no sobra y es necesario, necesitas relacionarte con el Espíritu Santo, abrirte a su acción y dejarte llevar por sus impulsos de amor.

Y eso exige contacto, oración, fe y disponibilidad. Puedes fijarte y tener como referencia la actuación y actitud de María ante el anuncio del Ángel Gabriel - Lc 1, 26-37 - donde María se rinde a la Voluntad del Padre y abre su corazón a la acción del Espíritu Santo.

Ella, nuestra Madre, puede enseñarnos el camino, pues ella lo conoce y lo ha recorrido primero, y nos puede alumbrar, por supuesto, fijándonos en ella, para también nosotros, recorrido, poder alumbrar a otro sobre el verdadero camino a seguir.

Es eso, Señor, lo que hoy quiero, una vez más, pedirte y suplicarte con todo mi corazón. Sé y reconozco mis fallos e inconstancias que debilitan mis buenas intenciones pero, también sé que, Tú, Señor, lo puedes todo y, por supuesto, cambiar mi corazón está en tus Manos. Por eso, yo, humildemente, no dejaré de insistirte y seguir tus propios consejos de perseverar e insistir como aquella viuda - Lc 18, 1-8 -  ante el juez injusto.

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