Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

domingo, 29 de noviembre de 2020

UNA ESPERA VIGILANTE Y EN VELA

 

Estar vigilante supone esfuerzo para sostenerse despierto. Y estar despierto supone estar vivo y en espera de que llegue aquel a quien se espera. Y en la medida de la importancia que se le dé al esperado, la espera será más o menos activa, expectante e importante. De ahí que, en ese tiempo de espera será de vital importancia significar el valor y la importancia, valga la redundancia, de lo esperado,  Y eso te toca descubrirlo a ti y, también a mí.

Esa es la cuestión del momento litúrgico que se avecina. Podemos preguntarnos, ¿es de vital importancia o no? ¿Supone para nosotros nuestra salvación y vida eterna? Todo dependerá de la medida e intensidad de tu fe. Es decir, de que lo creas o no, porque, de eso dependerá la intensidad y la fuerza de tu vigilancia y expectación con la que vivirás la espera, el anuncio del Adviento - comienzo del año litúrgico - 

Una cosa supone vivirlo expectante, vigilante, despierto y atento a los acontecimientos que la misma Palabra te va describiendo y llevando. Y la otra, la indiferencia significa tu relajamiento, tu esperar relajado, distraído y atento a las luces y distracciones que te ofrece el mundo que, su venida, pasa por debajo de la mesa. Has puesto lo festivo, lo material y caduco, que desaparece ante que la Buena Noticia que te trae la Vida, es Vida Eterna a la que todos aspiramos.

Danos, Señor, la Gracia de saber esperar y de descubrir que es esa tu venida la mayor esperanza de nuestra  vida. Amén.

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