Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

miércoles, 23 de mayo de 2012

SEÑOR, CUENTAME ENTRE LOS TUYOS

Tenme piedad, Señor, porque me acosan, me persiguen y...

Porque yo quiero ser de tus elegidos, porque yo quiero seguirte, porque yo quiero ponerme en tu súplica al Padre para ser cuidado por Él. No me dejes, Jesús, fuera de los recomendados a tu Padre del Cielo.

Porque estoy cansado de buscar la felicidad en este mundo sin sentido, caduco y perdido. Porque fuera de Ti, Señor Jesús, no hay gozo ni eternidad. Por eso quiero y te suplico que me tengas en cuenta y me recomiendes a tu Padre Bueno ahora que te vas. Sin tus cuidados me perdería y no sabría qué hacer.

Sé que el camino no es fácil. Como Jesús fue y es odiado, yo también tendré que serlo. Percibo que para llegar a la Pascua, antes tendré que pasar, como lo hizo Él, por la Pasión. Antes del domingo está el jueves, el amor, y el viernes, la Pasión, y entonces quedará despejado y limpio el paso hacia la verdadera felicidad: La Pascua de Resurrección.

Por eso quiero dejarme cuidar por los cuidados del Padre, y ponerme a disposición del Espíritu Santo, para en el camino hacia la Casa del Padre poder vencer al mundo que me persigue y tienta. Como Tú, Señor, no somos del mundo, pero nos salvamos en él, y eso solo lo podremos lograr con la ayuda y asistencia del Espíritu Santo. Amén.

martes, 22 de mayo de 2012

DESDE DENTRO DE MI CORAZÓN


Sale una inquietud y deseo que aspira a alcanzar la felicidad eterna. Desde dentro de mi corazón siento una explosión que anhela incesantemente curiosear, investigar, buscar y responder a muchos interrogantes que mi alma ansía alcanzar.

Desde dentro de mi corazón, allí donde habita lo más profundo de mi ser, oigo una voz que me llama a participar de una vida gozosa y eterna tal y como yo la presiento, la dibujo, la ansío, la busco.

Y, ¡Oh Dios mío!, hoy me hablas tan directo, tan claro, tan transparente, tan iluminador que respondes a todas mis preguntas, a todos mis anhelos, a todos mis deseos, curiosidades, interrogantes, inquietudes y metas. Yo quiero vivir en Ti, mi Dios, y alcanzarte en tu Hijo, Jesús, asistido por el Espíritu Santo.

Porque Tú, Padre mío, por los méritos de tu Hijo Jesús, me colmas todas mis aspiraciones y deseos. Tú eres el gozo y la vida eterna, y en Ti, en tu sola presencia daremos respuesta a todos nuestros interrogantes.

Padre del Cielo, toma mi vida y llévame a tu regazo para que en él pueda ahogar todas mis esperanzas, por tu Hijo Jesús, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 21 de mayo de 2012

YO QUIERO VENCER AL MUNDO

Estoy en este mundo porque Dios me creó, porque me quiere. Y con Él puedo vencerlo

Porque no soy de este mundo caduco y efímero. Todo aquí huele a temporal y a final. Nada queda ni perdura, por lo tanto, el gozo y la felicidad que busco tiene sus días contados.

Sin embargo, Tú, Señor colmas mi dicha, hueles a perfume eterno y tu presencia desborda el tiempo y sometes la eternidad, porque Eterno eres solo Tú.

Tú, Dios mío, eres dueño de todo lo creado, lo visible por el ojo humano, y también lo que no llega a ver. Eres Fuente de felicidad y de gozo eterno, y a Ti estamos llamados, porque fuera de Ti todo es tinieblas, oscuridad, confusión y muerte.

Tú, Señor, has vencido al mundo rechazando todas las propuestas con las que el demonio quiso tentarte. Tú, Señor, has vencido la muerte resucitando para siempre, y Tu, Señor, nos has prometido que nosotros, en Ti, y asistidos por el Espíritu Santo, también venceremos al mundo y a la muerte.

Por eso, Señor, te pedimos que, por la acción del Espíritu Santo, no desfallezcamos en el esfuerzo de buscarte y de organizar nuestra vida según la Voluntad de tu Padre. Tal y como tu hiciste, Señor, poniendo siempre en nuestra prioridad vivir según el amor que Tú nos propones. Amén.

domingo, 20 de mayo de 2012

PADRE NUESTRO


Padre nuestro que estás en el cielo; santificado sea tu Nombre. Pero en realidad santificamos su nombre, o simplemente nos justificamos con unas sencillas prácticas de media hora y el resto del tiempo para nosotros. Venga a nosotros tu Reino, ¿o lo que pedimos y queremos es que venga el nuestro, el reino que a nosotros nos interesa?

Hágase tu Voluntad, mientras coincida con la nuestra, pero cuando las cosas cambian ya no nos parece muy bien que se haga su Voluntad sino más bien la nuestra. Danos el pan de cada día, pero lo que nos interesa no es el pan de todos, sino el nuestro propio. Satisfechos nosotros, los demás que se lo arreglen como puedas.

Ponemos condiciones, y buscamos primero nuestras propias satisfacciones. Nos tenemos siempre presentes a nosotros mismos, y luego, en segundo lugar, pensamos en los demás. ¿Es eso pedir el pan de cada día, o más bien mi pan de cada día?

Y la mentira mayor viene ahora: "Perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Cuando se trata de que nos perdonen, todo va bien, pero cuando se trata de perdonar a otros, la cosa se pone más difícil y ya no nos gusta tanto. Y solo en la medida que seamos capaces de perdonar, seremos nosotros perdonados.

No nos dejes caer en la tentación, le decimos a continuación. Pero cuando la tentación nos gusta la buscamos y nos ponemos en peligro. Nos justificamos presentándonos como pobres pecadores, pero no ponemos los medios que tenemos a nuestro alcance para resistirnos. Es decir nos autoengañamos, pero no al Señor que sabe la medida y las fuerzas de nuestras posibilidades. Tenemos voluntad y libertad para utilizarlas en bien de los que nos pide nuestro Padre  Dios. Nos las ha dado para bien emplearlas.

Y líbranos del mal. Eso sí, pedir y pedir que nos saque de todos nuestros apurillos y errores, pero esforzarnos en no cometerlos y prepararnos para caer lo menos posible no va con nosotros. Lo nuestro es aprovecharnos de lo que podemos, y cuando nos equivocamos que nos rescaten gratuitamente. 

Algo así como lo que pasa con nuestros Bancos. Lo hacen mal, no se preocupan, y ahora que venga todos los españoles y pagar sus malas gestiones. No somos conscientes de las mentiras que decimos cuando rezamos el Padre Nuestro. 

Solo el proponernos ser algo más conscientes y tratar de esforzarnos en cumplir lo mejor posible lo que le decimos a nuestro Padre del cielo sería una oración nueva y grandiosa cada día que vivimos. Pidámosle al Señor que el Espíritu Santo, que nos ha sido enviado, nos de las fuerzas que necesitamos para poner nuestra voluntad y libertad en sus Manos. Amén.

sábado, 19 de mayo de 2012

NECESITO DEJARME LLEVAR POR TU PALABRA


Dame, Señor, esa fe y confianza que necesito para fiarme de Ti. Como Abraham, Isaac, Jacob y Moisés, que siguieron tus pasos y señales según tu Palabra. Yo, Señor, necesito, no organizar mi vida según mis intereses y conveniencias, sino según tu Palabra.

Pero no sé, Dios mío vencerme a mí mismo. Mis egoísmos pueden más que yo. No creo sino lo que veo, como Tomás, y mis dudas surgen por doquier. ¿A quién puedo recurrir, Padre mío? ¿En quién puedo descansar dejándome llevar?

Dame la sabiduría de olvidarme de mí, y caminar según tus designios y mandatos. Tú, Señor, sabes que yo quiero hacerlo, pero no sé cómo ni dónde. Me experimento débil, pecador, y necesitado de tu Gracia para conseguir las fuerzas que me levanten y me ayuden a seguirte con firmeza.

No cesaré de pedírtelo y agarrarme a tu promesa de "pedir en mi nombre y se les dará". Pues yo, Jesús, pido en tu nombre solo la Gracia de ver la Luz que me guía según tu Voluntad. Solo quiero eso, porque con esa claridad podré aceptar lo que Tú quieras que haga. Amén.

viernes, 18 de mayo de 2012

CADA DÍA UNA ORACIÓN


Porque cada día trae nuevas aspiraciones, nuevos pasos que nos llevaran al último y definitivo encuentro al que todos estamos llamados. Precisamente, ayer sobre las 22 hora canaria, una gran amiga en la fe, con la que he compartido momentos de Eucaristía y de compartir en la fe, así como apostolado, terminaba su periplo por este mundo. Había llegado al final, compartiendo tristeza y dolor, para, en Manos de Jesús, convertirlas en alegría y gozo como Él mismo nos dice hoy.

Cada día se convierte en una oración de veinticuatro horas. Una oración en la que te relacionas con el Padre Dios, injertado en Jesús y asistido por el Espíritu Santo, a través de los momentos, situaciones y vivencias que el propio día te ofrece.

Cada día trae su pena y alegría, y tanto lo uno como lo otro son ofrendas de amor presentadas al Padre. Porque el Señor tomará de todo, y todo lo convertirá en dulce gusto al paladar. En Él todas nuestras penas, sufrimientos, dolores y también alegrías cobras su mayor plenitud, y retoman sentido al transformarse en gozos y alegrías.

Cada día es una buena oportunidad, por la que damos gracias, de vivir la vida, de poder reivindicar nuestro amor al Padre en los hermanos; de tener una nueva oportunidad de testimoniar nuestra fe; de ponernos en Manos del Espíritu Santo y alabar al Padre del Cielo.

Cada día se nos regala una nueva ocasión de poder ganarnos, entre comillas, la posibilidad de decirle que sí a Jesús y dar la vida, en los hermanos y en las pequeñas cosas de nuestro propio mundo, por Él. Amén.

jueves, 17 de mayo de 2012

LA VOLUNTAD DIVINA HECHA ORACIÓN



¿Cómo caminar en presencia de Dios?  ¿Cómo andar según el gusto divino? Un buen católico joven o mayor, niño o anciano, rico en salud o cargado del misterio de la enfermedad, hombres y mujeres, de todas las esferas sociales, profesionales u obreros, sabios o ignorantes, educados o analfabetos … pero que toman en serio la eternidad, que buscan ardientemente su alma sea tabernáculo del Eterno Dios… viven convirtiendo sus vidas en una elocuente oración a la Voluntad Divina.

¿Cómo puede ser esto?  Una Teresita de Lisiux, un San Juan Bosco, un sacerdote misionero en una isla de Leprosos, padre Damián, Madre Teresa de Calcuta… todos ellos y muchos más, vivían convirtiendo sus vidas en una constante y plena oración a la Voluntad Divina… esa constante  plegaria de:  “Hágase en mi según tu Voluntad, Señor”… ese… “Quiero que mi vida sea siempre una respuesta a tu Querer… a tu Voluntad Divina”… “Si Tu lo quieres… yo lo quiero; lo que Tú no quieres… yo no quiero”. Es la plegaria hecha vida de todos los santos… de todas las almas que desean complacer a Dios dejándose guiar por el Querer Divino.

Vivir de “cara a Dios”… tomando los acontecimientos del diario vivir, sean como sean, tristes o llenos de alegría,  tomarlos como venidos de la mano divina y dar esa respuesta que Dios está esperando del alma. 

Vivir de “cara a Dios”… donde las almas solo buscan darle gusto, complacerlo y para ello su oración es una respuesta de obediencia a la observancia de las leyes divinas, de los consejos divinos… es la oración salida de lo más profundo del alma donde el alma se somete voluntariamente en ese “Fiat” diario… que lo lleva a una  libertad interior insospechada y a una profunda amistad divina.

Para ello imita a Jesús… estudian a Jesús… observa minuciosamente el andar, el obrar y el vivir de Jesús… para así poder vivir profundamente ese “Fiat” a lo Jesús, al gusto del Padre… al gusto de la Divina Providencia…

Es cuando el alma se levanta por la mañana y ofrece su día a Dios… y al terminar su ofrecimiento, elevando su mirada pronuncia ese “Fiat” con alegría, y disposición a vivir durante el día todo lo que Dios desea y espera del alma.  Que hay momentos de lucha… los hay… que hay que doblegar el yo y hacerse violencia hasta quedar el yo sometido al querer divino… cierto, muy cierto…

El alma de carácter indomable, explosivo, encuentra en su oración diaria de ese “Hágase en mi según Tu Voluntad Divina”…, (que se traduce en un simple: “porque Tu lo quieres, porque Tu me lo pides, solo por Ti”_…,un ejercicio diario de morir a ese carácter para vivir en la paz, tolerancia, paciencia, caridad, y buen humor que Dios pide en esos momentos difíciles donde es mas fácil y agradable para el amor propio explotar como una válvula de presión…hiriendo sin piedad a los demás… y a veces al que nada tiene que ver con la situación.  

Ese Fíat que es simplemente la Voluntad de Dios en el alma… y ¿Cuál  es esa Voluntad para todas las almas? ¿Qué Dios pide, espera, quiere en las almas y en cada alma en particular?  Dios nos pide que seamos almas dóciles en sus manos, que seamos testigos vivos de su Amor, de su Misericordia y Compasión, pero sobre todo que seamos testigos vivos del Esplendor de su Verdad… que seamos “Jesús” para el Padre Dios, seamos “María”  para el Padre Dios… que nuestras vidas sean reflejo de almas santas, exquisitamente santas… donde Dios puede vivir a gusto en el Tabernáculo de nuestro corazón… un alma llena de virtud, de ansias de cielo, con la mirada en la eternidad y los pies pisando tierra… porque Dios vale la pena…

Por eso la Voluntad Divina se hace oración de vida en las almas que caminan por el camino de la santidad… “Señor, porque Tu lo quieres, porque Tu lo pides, porque Tu lo esperas… esperas una respuesta de vida hecha oración donde el alimento diario sea “Hágase en mi según Tu Voluntad Divina”…, día a día, hora a hora, minuto a minuto, en el quehacer diario, en medio del trabajo, de la familia, en la Iglesia, en cada acontecimiento, muriendo a todo… para vivir de Dios y en Dios… porque Dios vale la pena”…


DESDE LA SOLEDAD DEL SAGRARIO