Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

domingo, 1 de abril de 2018

AMOR Y BÚSQUEDA

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Cuando realmente amas buscas una salida a ese amor. Porque, el amor no se conforma con una despedida, sino que persigue y desea la eternidad. Tanto María Magdalena, como Juan y Pedro salen, avisados por ésta, corriendo hacia el sepulcro, porque la piedra ha sido rodada. Corren porque la llama de su amor todavía esta viva; todavía arde dentro de sus corazones. Y son recompensados con la ausencia de Jesús en el sepulcro. No está allí, y eso significa que ha Resucitado.

Todo empieza a tomar orden en el puzle que todavía los apóstoles no han entendido. Ahora todo empieza a tener sentido y significación. Jesús, el Señor, ha Resucitado. Él lo había dicho. Su Cuerpo, Templo del Espíritu Santo, ha sido construido en tres días. Jesús es el Señor, el Hijo de Dios Vivo. ¡Alabado y glorificado sea su nombre! ¡Bendito sea el nombre del Señor!

Señor, te pedimos en este día de gloria y exaltación que nuestra fe se vea fortalecida y aumentada en el camino que todavía nos falta por recorrer. Que cada día sea mayor y más madura, y que sea una fe más entregada, más dada, más ágape. Una fe que tras el recorrido de su inseguridad  - dodim - va alcanzado la madurez del agapé, de la entrega y de la plenitud.

Hoy permanecemos alegré, exultantes, llenos de esperanza y alegría. Sabemos que el camino nos presentará dificultades y momentos difíciles donde el discernimiento necesita fortaleza y desprendimiento. Sabemos que también nosotros tenemos que sufrir nuestra propia pascua, pero, sabemos también que en Ti, Señor, resucitaremos por tu Gracia y para permanecer contigo para la eternidad en plenitud de gozo y felicidad. Danos, Señor, esa sabiduría cada día de nuestro camino para amanecer siempre con la esperanza de empezar una nueva resurrección.

Porque, cada día, empezamos a construir nuestra resurrección con el esfuerzo de nuestra conversión. Porque, cada día, es una nueva oportunidad para preparar nuestra resurrección con el esfuerzo del amor que recibimos de Ti, Señor. Amén.

sábado, 31 de marzo de 2018

UNIDOS EN ORACIÓN JUNTO A LA CRUZ


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Soportamos estos momentos de tribulación, de confusión, de desánimo, pero cargados y llenos de esperanza. Creemos en su Palabra y esperamos el triunfo de la Vida sobre la muerte. En esta actitud de unidad y esperanza perseveramos a través de la oración.

viernes, 30 de marzo de 2018

H I M N O

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¡Oh cruz fiel, árbol único en nobleza!
Jamás el bosque dio mejor tributo
en hoja, en flor y en fruto.
¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza
con un peso tan dulce en su corteza!

Cantemos la nobleza de esta guerra,
el triunfo de la sangre y del madero;
y un Redentor, que en trance de Cordero,
sacrificado en cruz, salvó la tierra.

Dolido mi Señor por el fracaso
 
de Adán, que mordió muerte en la manzana,
otro árbol señaló, de flor humana,
que reparase el daño paso a paso.

Y así dijo el Señor: "¡Vuelva la Vida,
y que el Amor redima la condena!"
La gracia está en el fondo de la pena,
y la salud naciendo de la herida.

¡Oh plenitud del tiempo consumado!
Del seno de Dios Padre en que vivía,
ved la Palabra entrando por María
en el misterio mismo del pecado.

¿Quién vio en más estrechez gloria más plena,
y a Dios como el menor de los humanos?
Llorando en el pesebre, pies y manos
le faja una doncella nazarena.

En plenitud de vida y de sendero,
dio el paso hacia la muerte porque él quiso.
Mirad de par en par el paraíso
abierto por la fuerza de un Cordero.

Vinagre y sed la boca, apenas gime;
y, al golpe de los clavos y la lanza,
un mar de sangre fluye, inunda, avanza
por tierra, mar y cielo, y los redime.

Ablándate, madero, tronco abrupto
de duro corazón y fibra inerte;
doblégate a este peso y esta muerte
que cuelga de tus ramas como un fruto.

Tú, solo entre los árboles, crecido
para tender a Cristo en tu regazo;
tú, el arca que nos salva; tú, el abrazo
de Dios con los verdugos del Ungido.

Al Dios de los designios de la historia,
que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza;
al que en la cruz devuelve la esperanza
de toda salvación, honor y gloria. Amén.

Vísperas -Viernes Santo, solemnidad 

jueves, 29 de marzo de 2018

NO SÓLO NOS LO HA DICHO CON PALABRAS, SINO TAMBIÉN CON HECHOS

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El lavatorio de los pies es una lección práctica ejemplar y muy clara. Si quiere seguir a Jesús y amar como Él nos ama, ahí tienes el método o el secreto, por decirlo de alguna manera. No hay otro camino; sobran las palabras; manda el corazón y la acción que ordena el corazón. El amor se concreta en el cumplimiento de la palabra. Y la Palabra exige abajarse, empequeñecerse y servir al más pobre y humilde.

El diálogo de Pedro con Jesús lo descubre todo: "sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a sacárselos con la toalla con que estaba ceñido. Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?» Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.» Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo.» Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza.»"

¿Te recuerda a alguien? Quizás muchos de nosotros nos hemos encontrado y, posiblemente estemos todavía, en esa actitud. ¿Tú, Señor, lavarme los pies a mí? Y lo estamos porque todavía no hemos entendido bien lo que nos dice y nos transmite el Señor. Estamos en camino y, quizás, no hemos llegado a ese punto de entregarnos al servicio integro por amor. Pero, no por eso debemos desesperar. Por su Gracia estamos todavía vivos y en camino. 

Tratemos pues de pedírselo y de abrirnos a su Gracia para, recibiéndola, seamos capaces de abajarnos y de servir a los más humildes y pobres. Esa es la forma en la que Jesús nos ama y, por lo tanto, nos perdona. Dejémonos amar por el Señor y pidámosle que nos dé la fuerza, la sabiduría y, sobre todo la humildad de hacernos pequeños y, llenos de humildad, transformar nuestro corazón de piedra y soberbio en un corazón de carne, humilde y manos como el Señor. Amén.

miércoles, 28 de marzo de 2018

DESEAR SÓLO LO NECESARIO

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Esta mañana, quizás sea una casualidad, todavía no había mirado el Evangelio del día, observé como algunas personas se amontonaban en la ventanilla de un vendedor de loterías y boletos de la once. Y mientras caminaba pensaba como la gente persigue el dinero poniendo en él la felicidad. De alguna manera el ser humano busca la felicidad, pero el gran error, y no aprende, es que lo busca en el dinero, porque da poder y consigue muchas cosas.

Y es verdad. El dinero da poder y consigue muchas cosas, pero, ¿qué cosas? Bienes, comodidades, salud,  placeres, joyas,  coches, objetos y cosas que te dan felicidad. Pero, ¿qué clase de felicidad? Una felicidad efímera, caduca. Una felicidad efímera no es verdadera felicidad, porque todo lo que termina al final no vale de mucho. Por lo tanto, las cosas que buscas en este mundo no dan la felicidad y el dinero no puede sino dar cosas de este mundo.

Por eso, apoyar nuestra vida en el dinero no es buena idea. Sabemos que es necesario, pero para eso, para las cosas necesarias que necesitamos para vivir de forma digna y humana. Pero, a partir de ahí empieza a ser peligroso, porque nos divide, nos diferencia y nos separa. Tratemos de poner al dinero y a la ambición en su lugar y no dejarnos tentar por algo que sabemos que detrás no hay sino vaciedad y muerte.

Porque, el dinero no nos libra de la muerte. Puede, quizás, en el mejor de los casos alargarla algo, pero nada más. Todo se queda ahí. Y nosotros, el ser humano está llamado a la vida. Para el cristiano no existe la muerte, sino la vida. Una vida que, tras pasar su periodo de prueba por este mundo, continúa en el otro, al que estamos llamados. Porque esa es la buena Noticia, la que nos reveló Jesús.

Vivamos esa esperanza en esta Semana Santa, que termina con la Victoria de la Vida sobre la muerte, la Resurrección de nuestro Señor Jesús. Vivamos y pidamos que nuestra fe sea cada día más madura, más coherente y más confiada en la esperanza de alcanzar esa felicidad que todos buscamos. Amén.

martes, 27 de marzo de 2018

EL CONSUELO Y LA ESPERANZA DE SU REGRESO

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Podemos hacernos muchas preguntas y tratar de darnos respuestas, pero, detrás de todas las preguntas que nos hagamos, ¿dónde buscamos las respuestas? Porque, por nuestra condición humana tendemos irnos al mundo y en él buscar nuestros interrogantes. Un mundo donde esperamos ser feliz, pero, ¿y qué más? Porque, también queremos ser eternos. Una felicidad temporal no nos satisface plenamente.

La experiencia nos descubre que el mundo no es la solución. Es caduco e imperfecto. Está lleno de mentiras y espejismos. Todo está apoyado en el querer más y en la ambición. Eso genera envidia, odio, venganza, rencor, violencia, injusticias y muertes. Y no es que lo supongamos, sino que es lo que vemos. Ante esta realidad las Palabras de Jesús llenan de esperanza y de luz nuestras vidas: 

«Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto. Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir, os digo también ahora a vosotros». Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde»

Podremos seguirle más tarde, como dice a Pedro. Esa sí es la respuesta que buscamos, y está en el mundo, pero en un mundo donde la presencia del Señor vive en nuestros corazones. Porque, ese es camino que tenemos que recorrer, un camino de justicia, de paz y de amor entre los hombres, para construir hasta esa segunda venida del Señor un mundo mejor tal y como Él nos pide.

Por lo tanto, pidamos esa Gracia al Señor y que esa llama de esperanza, en el regreso de su segunda venida, sea la luz que ilumine nuestras vidas y nos llene de esperanza el camino que tenemos que recorrer. Con, en y por Él todo será más ligero y llevadero, porque Él alivia nuestra carga. Amén.

lunes, 26 de marzo de 2018

DÍAS DE RIESGO Y AMENAZA

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No sólo es Jesús el amenazado, sino también todo aquel que se relaciona con Él y cree en Él. Lázaro, su buen amigo, es un signo de su obra y mucha gente acude asombrada a verlo en su casa de Betania. Lázaro representaba ahora un acontecimiento extraordinario del poder de Jesús, le había resucitado. Por lo tanto, los sumos sacerdotes decidieron también darle muerte a Lázaro, pues por él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.

Esta era la situación, y continúa siendo, con diferentes matices  y gravedad, hoy la misma. Mientras en unos lugares se persigue a muerte a los cristianos, en otros se les hace una guerra fría tratando de marginarlo y de excluirlos de la vida pública expulsándolos de las escuelas y centros de enseñanzas e ignorando sus propuestas de igualdad entre todos los hombres y defensa de la vida. Poco a poco se les va arrinconando y destruyendo el valor fundamental de la familia, erigiéndose el hombre como director del mundo en que vive.

La lucha consiste en darle la espalda a Dios, porque igual piensan que matándoles no les da resultado. Al calor de la corriente del mundo que propone el individualismo, el poder, la riqueza, el hedonismo, el materialismo y la satisfacción de las pasiones, el demonio hace de las suyas y amenaza peligrosamente el anuncio de la buena Noticia de salvación. Es lo que se refleja también en el Evangelio de hoy lunes. Se murmura sobre una libra de perfume de nardo puro, muy caro, que María, la hermana de Lázaro ungió en los pies de Jesús y los secó con sus cabellos.

Judas, quien lo iba a entregar, opinaba que ese dinero era mejor entregárselo a los pobres. Hoy, también son otros los que opinan sobre las cosas que se hacen en las parroquias. Siempre todo tiene un punto de crítica, pero lo importante es la buena intención del corazón. Porque, el error siempre está ahí, pero la buena intención del corazón es la que realmente manda y califica el acto. Jesús lo describe muy bien: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis».

Tú, Señor, eres lo importante, y lo primero que hay que buscar. Porque, estando contigo nuestros corazones se llenaran de buenas intenciones y de actitudes de amor. Eso te pedimos, Señor, que permanezcamos siempre en tu presencia y en íntima relación contigo para no perdernos ni desviarnos por las sendas del pecado. Amén.