lunes, 16 de noviembre de 2015

ABRE, SEÑOR, LOS OJOS DE MI ALMA



Indudablemente que el mundo tiene muchas maravillas que ver. Y la vista es la que nos da esa posibilidad de contemplar las hermosuras que contiene el mundo. Sin lugar a duda que todo eso nos remite a pensar como será el Autor de esa maravillas. Porque, si las maravillas del mundo nos asombran, ¿cómo será la maravilla de poder contemplar al Creador de todas ellas?

Y esa vista es la que te pedimos hoy, Señor. Abre los ojos de nuestra alma para verte, porque eres Tú, Dios mío, la Maravilla Infinita que deseamos ver.

Las maravillas del mundo son finitas. Pueden deslumbrarnos, pero terminan por desaparecer. Sin embargo, Señor, tu Palabra y tu Amor son eternos, nunca pasan. Y esa es la Maravilla que queremos contemplar, la que nos hace felices y eternos. Lo que no perdura es cosa de poco valor. Y eso no se puede ver con los ojos del cuerpo, sino que hace falta los ojos del alma.

Por eso, Señor, te pedimos hoy la Gracia de no dejar pasar la oportunidad de encontrarnos contigo, y de pedirte que despiertes nuestra vista para ver lo fundamental e importante que es encontrarnos contigo. Porque mientras no lleguemos a Ti, todo sobra y de nada sirve. Eres Tú quien da sentido a nuestra vida y quien pone color a nuestros ojos. Los ojos del alma que ven más allá de las cosas vanas y caducas de este mundo.

Danos, Señor, la Gracia de saber valorar todas aquellas maravillas que nos has regalado en este mundo. Pero, lo más importante, es descubrir la necesidad de ser desprendidos y, dispuestos a servir, dándonos por amor.