jueves, 15 de octubre de 2015

EL PELIGRO EMPIEZA CUANDO QUIERO SER COMO DIOS



Parece un poco exagerado pensar que queremos ser como Dios, pero cuando le rechazamos estamos afirmando que Dios no nos interesa, porque no nos da lo que queremos, o porque no piensa como a nosotros nos gustaría, o, simplemente, porque no está a la altura de nuestras expectativas. Supongo que eso significa rechazar al Señor.

Cuando tú no quieres una cosa, la apartas de tu vida, la olvidas o la tiras a la basura. Eso no te sirve, y dar la espalda a Dios, es decirle que no te sirve. Quizás, peor, que tú necesitas otra cosa, que las cosas de las que Jesús, el Hijo de Dios, no son validas para ti y que con ellas no estás de acuerdo. ¿No es eso afirmar que tú eres superior? ¿No es eso afirmar que su doctrina está caduca o vieja? ¿Cuántos dicen que la Iglesia, que Él ha fundado, está desfasada, retrasada, en el siglo XV?

Yo, Señor, quiero mantener mi fe en Ti. Yo,Señor, no quiero razonar de esa forma; yo, Señor, quiero hacer oídos sordos a las cosas tan modernas y útiles que el mundo me ofrece; yo, Señor, quiero servirte y ser tu esclavo al ejemplo de María; yo, Señor, quiero ser como niño y dejarme guiar por tus enseñanzas, consejos y palabras que me invitan a vivir a tu estilo y desde tu Amor.

Yo, Señor, desde este humilde lugar, y junto con todos los que quieran sumarse, queremos pedirte que nos des la fuerza y la sabiduría de ser humildes, pequeños y limpios, para amar buscando siempre el servicio y lo mejor para nuestros semejantes.

Y, Señor, aceptar tu invitación para descansar en Ti cuando las fuerzas en el camino no sean las necesarias, venga el desfallecimiento o la oscuridad nos esconda el horizonte y la verdadera Luz. Porque, Señor, en Ti tendremos siempre un apoyo, un consejo, un descanso, un reponer fuerza, una palabra de ánimo, una esperanza y una promesa de Vida Eterna. Amén.