Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

lunes, 13 de febrero de 2017

¿BUSCAMOS NOSOTROS TAMBIÉN SEÑALES?

Es posible que a nosotros nos ocurra lo mismo. Estamos deseosos de oír algún trabajo para afianzar nuestra fe en Jesús. Quizás también buscamos pruebas, indagamos escritos y ansiamos conocer o que nos digan cosas que nos afirmen en la fe en nuestro Señor. ¿Nos diferenciamos de aquellos fariseos? ¿O estamos a la misma altura y nivel de fe?

Muchos de nosotros enviamos noticias con alegría de que un científico dijo esto o ha comprobado lo otro. Y eso nos regocija y nos apuntala. Pero, ¿es que nos hace falta más prueba? ¿Acaso la Palabra de Jesús, el Mesías enviado, no nos basta? ¿Necesitamos alguna prueba que nos saque de esas tribulaciones y dudas? Pero, es más, las pedimos, aunque de forma algo oculta y no publica, pero sentimos dentro de nosotros ese deseo de demostrarnos la divinidad de Jesús.

Pidamos, con verdadera humildad, sabiduría y fe reconociendo nuestras debilidades y limitaciones. Pidamos perdón al Señor y, postrados a sus pies tratemos de abandonarnos en sus Manos y, a pesar de nuestras dudas, sigamos adelante tras sus pasos. Miremos a María, la Madre, y agarrados a ella confiemos en la Misericordia del Padre y en la obediencia que nuestra Madre nos muestra. Unidos fortalezcamos y compartamos nuestra fe apoyándonos unos en otros y perseverando en la oración.

Pidamos al Espíritu Santo su asistencia y su Gracia para fortalecernos en la voluntad y seguir con pasos firmes en el camino del Señor. Afirmémonos en Él y confiemos en su Palabra y en su Misericordia. Él llenará nuestro corazón de abundante dones que nos harán más fuertes, más pacientes, más confiados y llenos de fe. Y dispuestos a darnos y a amar, tal y como Él quiere que hagamos. Amén.

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