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martes, 28 de abril de 2015

HAZNO DÓCIL A TU ESPÍRITU, SEÑOR



No permitas, Señor, que me afane y me introduzca en el empecinamiento de querer entender tus planes Señor, porque nunca podré entenderte si Tú no lo permites. Tú eres el Señor, y todo te pertenece. Nada tiene vida sin tu permiso.

Gracias porque hasta estas humildes letras son de tu obra, y nada sucede sin tu permiso. Gracias por iluminarme y darme la fe de cantar tu Gloria y darte alabanzas. Tú eres mi Señor y sin Ti mi vida sería pobre y mísera. Sin sentido e iría a la deriva. 

No puedo entender cómo se puede vivir sin caminar a tu lado y sin aspiraciones que den un verdadero sentido a tu vida. Porque todo lo de aquí abajo, aun siendo digno, es caduco y perece. Nada te sacia y llena plenamente. Sólo Tú, Señor, das la verdadera medida a todas tus aspiraciones, a las que verdaderamente te sacian plenamente y eternamente.

Haznos dócil a tu Palabra, Señor, y disipa toda duda y atisbo de confusión y oscuridad que me puedan alejar de tu presencia. Como un niño, confiado y fiel, con su padre, yo, Señor, quiero seguirte sin titubeos ni vacilante. Dame ese don de una fe firme y fiel a tu Palabra.

Te pido, Señor, una vez más, y no me cansaré de hacerlo aunque sienta cansancio y que te aburro y soy pesado, que me sostengas en tu fe, y me des la sabiduría de perseverar, aún en los momentos más duros de mi vida. Lléname de paciencia y constancia para no desfallecer y continuar la marcha de mi vida hasta cuando Tú decidas que llegue a su fin.

Gracias Señor por sostenerme y darme la oportunidad de compartir mi fe en tu Iglesia, y con otros hermanos más alejados. Ayúdame a que mi vida sea instrumentos en Manos del Espíritu y puente para que lleguen a Ti. Amén.


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