lunes, 22 de septiembre de 2014

¡ENCIENDE LA LUZ DE MI CORAZÓN SEÑOR!



Sé que dentro de mí hay luz, una luz que Tú has prendido con tu Luz. Pero una luz que no alumbrará sí Tú Señor no la alimentas y la avivas. Por eso, Señor, mi luz depende de tu Luz y de que siempre esté cerca de Ti para alumbrarme en la oscuridad de mi camino.

Hay momentos que corro peligro de perderme, porque la oscuridad se hace densa y opaca e impide ver. Y siento miedo, sobre todo si, descuidado, me he alejado de tu Mano y retrasado un poco. También ocurre que a veces, distraido, me confunden esas luces brillantes que encandilan y lucen hermosas y atrayentes. Luces que invitan a acercarse y a dejarse llevar por ellas, pero que luego son como espejismo falsos que esconden vacío y muerte.

Dame, Señor, la sabiduría y la fortalece de permanecer en el camino pegado a tu Mano y en constante relación contigo para que la antorcha de mi corazón permanezca incandescente y viva alumbrándome y también dando luz a todos aquellos que se acerquen en mi camino. 

¡Dios mío, gracias por tu Luz, porque con Ella podemos encontrar el Camino, la Verdad y la Vida!. Amén.

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