sábado, 13 de junio de 2015

UNA ORACIÓN CONSTANTE QUE NOS GUÍE EN LA PROCLAMACIÓN DE LA VERDAD



Quizás sea fácil proclamar, y hasta hablar y reflexionar sobre el Evangelio, pero será otra cosa diferente vivir lo proclamado y encarnarlo en tu propia vida. Eso cuesta algo más, y necesita de algo que se nos resiste mucho, el amor.

Sin lugar a duda, hemos sido salvados por amor. El amor del Padre que nunca podremos entender, entre otras cosas porque no lo merecemos. Y sin lugar a duda, no seremos salvados si no somos capaces nosotros de amar también con el mismo estilo que Jesús nos amó y nos ama. Así, el amor es la llave que nos abre la puerta de la salvación. 

No son los cumplimientos, las normas, los preceptos e incluso, ni las oraciones. Nada de eso, simplemente nuestra capacidad de amar. Porque si estamos vivos y con esperanzas  es por la Misericordia y el Amor de Dios, y porque Jesús nos amó con la misma intensidad. Gracias al Amor de Dios estamos vivos y salvados.

Es verdad que los preceptos, el cumplimiento, la obediencia y las oraciones son necesarias y nos sirven para fortalecer nuestra capacidad de amar, porque de no ser así no sirven para nada. El amor es lo principal y, sobre todo, el amor a los enemigos, porque ese amor será el que triunfará y venza, como lo vivió e hizo Jesús, hasta el punto de entregar su Vida a una muerte de Cruz.

Pido al Señor que nos infunda el valor, la sabiduría y la fortaleza de permanecer unidos a Él en el amor, para, por su Gracia, saber y poder amar nosotros también. Amén.