miércoles, 24 de junio de 2015

PREOCUPADOS POR LA EVANGELIZACIÓN



Hay una frase de san Pablo que dice: ¡Ay de mí si no evangelizara! Porque eso significaría que tampoco has vivido según la Palabra de Dios. Se supone que si vives en Cristo, evangelizas, y si no lo haces es porque te has dedicado a vivir en ti mismo. 

El creyente comprometido se preocupa de responder a su compromiso de Bautismo y se cuestiona si con su vida y palabra proclama ese compromiso. Hoy, el testimonio de Juan el Bautista nos compromete y nos apremia a hacer nosotros lo mismo. Cada cual en la medida de sus posibilidades y según sus circunstancias y la misión que el Espíritu le asigna. Porque todos tenemos una misión que cumplir, ya sea en la familia, en el trabajo, en la misión apostólica, como religioso, seglar, casado, soltero, sacerdote...etc.

Lo verdaderamente importante es que nos descubramos como hijos de Dios y hermanos de los hombres y nos esforcemos en vivir desde y en la verdad según la Palabra de Dios. Todos estamos de acuerdo que si los pueblos tomaran como constitución los diez Mandamientos de la Ley de Dios y los cumplieran, la vida sería diferente y los problemas desaparecerían.

Pidamos eso, que los pueblos descubran que la mejor propuesta es la que nos propone el Señor, la Ley de Dios, que es muy sencilla de comprender, de explicar y de proclamar: "Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como Jesús, nuestro Señor, nos ha enseñado a amar con su ejemplo y vida".

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