lunes, 1 de junio de 2015

YO TAMBIÉ MATO AL SEÑOR



Se nos ha dado un ser, cuerpo y un alma, una viña en la parábola que hoy nos cuenta el Señor. Y ese ser, que llamaremos viña siguiendo la enseñanza de la parábola, está llamado a dar frutos. Frutos que vendrá a recoger el Señor dueño de la viña.

Ocurre que los enviados del Señor no son escuchados ni atendido y se les rechaza, y lo mismo ocurre con el Hijo, al que incluso se le da muerte. Piensan los malos siervos que de esa forma heredaran la viña. ¿No nos identificamos nosotros con esos malos siervos muchas veces? Porque cuando vivo alejado de ti Señor me estoy identificando con un siervo malo que esconde los frutos que tu le vienes a pedir.

Señor, queremos hacer rendir tu viña, y queremos recoger frutos para dártelos cuando envíes por ellos. Pero muchas veces, queriendo hacerlo bien, lo hacemos mal. Y experimentamos que, debilitada nuestra voluntad, nos sentimos arrastrados e inclinados al mal si fuerzas para poder oponernos, e impotentes para resistirnos.

Necesitamos tu ayuda Espíritu Santo. Y creemos que cuando te invocamos Tú vienes en nuestro auxilio, porque has sido enviado por el Padre en nuestra ayuda y para permanecer con nosotros hasta llegar al encuentro contigo. Danos la fuerza y la voluntad para vencer las tentaciones y egoísmos que intentan separarnos de tu camino.

Perdona Señor todas nuestras ofensas, y danos la sabiduría y la voluntad de alcanzar tu Misericordia perdonando nosotros también a los que nos ofende. Tal y como Tú quieres y nos has enseñado. Así lo queremos y confiamos que abandonados en tu Espíritu lo podemos lograr. amén.