lunes, 6 de junio de 2016

QUIERO SER, SEÑOR, BIENAVENTURADO



Esa es la lucha de cada día, la de contarme entre tus bienaventurados. Y no es fácil, Señor, porque para lograrlo hay que seguirte, y seguirte a Ti supone un camino de cruz, de renuncias y desapegos; de olvidos de ti mismo y de entregas sin condiciones. Seguirte a Ti es aceptar ir muriendo cada día a mis egoísmos hasta llegar a ser libre por y en tu Amor.

¡Qué hermoso y bonito es alcanzarlo y quererlo! Pero qué difícil es recorrerlo. La locura sería querer andarlo sin tu concurso. Ese sería el disparate más grande que podamos cometer. Hay muchos que así lo piensan y lo comienzan. Quieren, ensoberbecidos y orgullosos, alcanzar la felicidad por sí mismos y creen poder conseguirlo. No advierte su esclavitud por el pecado y no observan que están sometidos a su propia humanidad herida y pecadora. ¡Cómo olvidarnos de Ti, Señor, a la hora de superar mis pecados!

Te necesitamos ardientemente y desperadamente. No sabremos ni podemos dar un simple paso sin tu Espíritu reconfortante y tu Amor ardiente. Todo nos remite a Ti, porque Tú estás en todas partes. Y vivir tu bienaventuranzas es vivir en, con y por Ti. Tú eres el impulso y la fuerza que nos mueve y nos transforma; Tú, mi Señor, eres la esperanza que alimentas mi espíritu y lo conviertes según tu Voluntad. Tú, mi Señor, eres la llama que no cesa y que renuevas mi vida constantemente y a cada instante. ¿A dónde voy sin Ti?

¡Señor, llena mi vida de Ti! ¡Señor, dame la sabiduría de saber escuchar y seguir tus Señales, tus Pasos y tu Palabra! Dame la Gracia de contar entre tus bienvaventurados y ser pobre de espíritu, manso, compasivo, misericordios, sediento y hambriento de justicia, limpio de corazón y bien intencionado, buscador de la paz y dispuesto a sufrir injurias, persecuciones y toda clase de mal por Ti. Porque sé que detras de ese camino está la plenitud del gozo y de la Vida Eterna.

Porque, Tú, Señor, tienes Palabra de Vida Eterna: "Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros". Amén.