martes, 14 de junio de 2016

YO SÓLO NO PUEDO, SEÑOR



De antemano sé, Señor, que ese objetivo del amor es muy grande para mí. Más que grande es imposible. No puedo amar más de mis intereses, mis egoísmos y mis pasiones. Incluso, me resultaría contradictorio con mi manera humana de pensar. Estoy sometido y esclavizado por el pecado, y no puedo liberarme por mí mismo. Mi humanidad es débil, pobre, esclava, dominada por mis instintos y deseos materiales y no puedo escapar a ellos. Quiero y deseo salir, porque soy tu reflejo, Señor, pero el pecado me lo impide.

Ahora entiendo por qué te has hecho Hombre como yo; ahora entiendo por qué has bajada a la tierra para caminar junto a mí; ahora entiendo por qué te necesito y cuanto me amas al hacerte hombre como yo despojándote de tu condición Divina. Y al entregarte voluntariamente a una muerte de cruz para rescatarme del pecado y liberarme. Sí, ahora entiendo por qué soy libre, y la importancia que tiene tu participación en eso. ¡Claro", quieres liberarme y me has ofrecido a tu Hijo, Padre, para salvarme.

¡Qué ceguera me impide abrir mis ojos! ¡Cuántas dificultades para ver claro y entender tu Amor y tus deseos de que yo ame como Tú! Dame, Señor, la luz de ver, como en cierta ocasión te pidió Bartimeo, y no sólo de ver, sino de actuar y amar. Me invade una esperanza, sin comprenderlo ni saber cómo, que terminaré por amar. Por amar como Tú quieres que ame. Porque yo estoy dispuesto y sé que Tú también lo quieres,  y tu Amor es tan grande que transformará el mío y podré así amar.

Amar, no sólo a mis amigos y familiares, sino también a mis enemigos. A todos aquellos que me odian, que me han hecho mal y que no les caigo bien. Y que desde este humilde rincón pido al padre que les de la luz y la sabiduría y la paz para descubrir el verdadero y único camino de salvación. Gracias Padre.