Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

jueves, 7 de noviembre de 2019

GRACIAS, SEÑOR, POR TU AMOR

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Es una gran noticia comprobar que Jesús me confiesa hoy esa gran preocupación por mí. Está pendiente de mi vida y, sin titubeos emprende la búsqueda ante el peligro que nos acecha al ser arrastrado por el pecado. Un pecado que me esclaviza y busca sacarme del redil de la Casa del Padre. Un pecado que me seduce con espejismos de felicidad que tratan de engañarme y conducirme al precipicio de la perdición.

Por eso, Señor, en este momento y desde este rincón de oración, yo quiero elevar mi plegaria hacia Ti y pedirte fortaleza y sabiduría para perseverar y sostenerme, ante esas tentaciones que tratan de seducirme, fiel a tu Palabra y vivir obrando según tu Voluntad. Por eso, Señor, quiero darte las gracias, no sólo por advertirnos y decírnoslo, sino por demostrarnos con tus obras esa preocupación de liberarnos y salvarnos de caer en las garras del pecado. Y lo haces, Señor, hasta el extremo de dar tu Vida por mí y por todos los hombres.

Gracias de nuevo, Señor, por tu gran Amor y por, inmereciéndolo, gozar de esa gran oportunidad de ser salvado de la esclavitud del pecado. Amén.

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