Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

lunes, 4 de noviembre de 2019

¿PODEMOS AMAR SIN ESPERAR RECOMPENSA?

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Si te haces la pregunta de: ¿Puedo amar sin esperar recompensa?, comprenderás enseguida que el corazón humano es incapaz de actuar así. Siempre, cuando hacemos y nos damos a alguien por su bien, esperamos que nos correspondan y nos den las gracias. Al menos desaire murmuramos o pedimos explicaciones. Incluso en las relaciones padres e hijos. 

Nuestro corazón humano no es libre y está apegado a los intereses y beneficios. Es un corazón esclavizado y sometido a la ley humana. En todo lo que hace busca una recompensa. Luego, ¿cómo podemos actuar de forma desinteresada y gratuita sin esperar nada a cambio? ¿Quién nos propone actuar así y quién lo ha hecho? La respuesta la encontramos en el Evangelio de hoy y en el estilo de vida de Jesús. Él nos ama sin pedirnos nada a cambio. Soporta pacientemente nuestra indiferencia y hasta nuestro rechazo, sin pestañear ni cambiar su manera de amarnos. De no ser así ya estaríamos perdidos.

Por eso, Señor, te pido que nos enseñes a amar como nos amas Tú. Te pido que nos cambie nuestro corazón humano endurecido por el pecado y que nos pongas un corazón nuevo, suave, humilde, generoso, bueno y manso como el Tuyo. Sabemos, Señor, que sólo por tu Gracia y abiertos a la acción del Espíritu Santo podemos encontrar la fortaleza, la voluntad y la sabiduría para poder transformar nuestro corazón y poder amar como Tú nos has enseñado a amar. 

Gracias, Señor, confiado en tu Gracia abrimos nuestros corazones para que, de tu Mano generosa, nuestro corazón endurecido se vaya transformando en un corazón amoroso y misericordioso como el Tuyo. Amén.

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