Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.
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lunes, 17 de mayo de 2021

EN EL SILENCIO DE ESTE DÍA QUE EMPIEZA

 

En el silencio de este día que empieza, Señor, vengo a pedirte paz, sabiduría y fortaleza. Quiero ver este mundo, Señor, como Tú mismo lo ves, con los ojos, mis pobres ojos, llenos de amor. Quiero ser paciente, comprensivo, humilde suave y bueno, para poder ver a tus hijos como los ves Tú mismo, alejándome de las apariencias y quedarme solo con la bondad que hay en cada uno de ellos. 

Cierra, Señor, mis oídos a toda murmuración y guarda mi lengua de toda maledicencia, que solo permanezcan en mí los pensamientos que bendigan. Quisiera ser tan bien intencionado y justo para que todos aquellos que se acerquen a mí sientan tu presencia y se llenen de paz. Porque, Tú, Señor, traes la paz a nuestros corazones. Revísteme, Señor, de tu bondad y has que durante todo este día yo sea fiel reflejos de tus actos.

Haz, Señor, que mi vida refleje esa paz que viene de Ti, y que todo aquel que se cruza en mi vida sienta esa paz que irradia tu presencia y que es fiel reflejo de la tuya. Amén.

martes, 4 de mayo de 2021

UNA PAZ PLENA E INTEGRA

 

La paz que buscamos, Señor, no la encontramos en este mundo. Porque, aquí abajo solo podemos encontrar satisfacciones y apetencias que, satisfechas, vuelven a desesperarnos, a inquietarnos y a exigirnos volver a satisfacernos. Nada de este mundo llena plenamente nuestro corazón. Éxitos, fama, poder, riqueza, placeres...etc., ya lo dijo San Agustín: Nos has creado para Ti, Señor, y no descansaremos ni estaremos en paz hasta llegar a T.

Y lo experimentamos en cada instante de nuestra vida. Por mucha felicidad y plenitud que nos parezca lo que anhelamos en este mundo, en poco tiempo experimentamos la insatisfacción y el cansancio. Solo, Tú, Señor, nos llena plenamente y nos embarga de esa Paz que tanto anhelamos y buscamos. Es verdad, sabemos, y Tú nos lo dices, que mientras caminamos por este mundo nuestro corazón estará inquieto y deseoso de llegar a Ti. Es el camino de cruz que nos toca vivir y recorrer a cada uno.

Pero, ¡Señor!, nos alegra, nos llena de esperanza, de inmensa paz y tranquilidad el saber que Tú nos esperas, nos vendrás a buscar y  nos prepara una instancia en la Casa del Padre. Eso ya nos invade de paz mientras caminamos - a veces - por la oscuridad  y dificultades de este mundo. Gracias, Señor.

jueves, 21 de noviembre de 2019

DANOS, SEÑOR, LA PAZ

Resultado de imagen de Lc 19,41-44"
Nos empeñamos en buscar la paz donde no está. Porque, la paz no se encuentra en el poder, ni tampoco en las riquezas. Tampoco la encontraremos en el éxito ni en la fama. Sin lugar a dudas, la paz no está en este mundo que trata de seducirnos y engañarnos. De ello tenemos innumerables ejemplos delante de nuestros ojos que buscando la felicidad en las cosas de este mundo no encuentran la paz. 

Porque, la felicidad es una consecuencia de la paz. Tú y yo somos felices cuando experimentamos la paz dentro de nosotros mismos, en el centro de nuestros corazones. Entenderás que nadie puede ser feliz si no experimenta la paz en su corazón. 

Por tanto, Señor, te pido que llenes mi corazón del gozo de la paz. Esa paz con la que Tú me saludas cada día y me das desde el Amor. Ese amor que yo debo poner en mi corazón como primera prioridad y fuente de mi paz y felicidad, para, luego, darme, por tu Gracia, a los demás en correspondencia a tu Infinito Amor.

Te doy gracias de antemano porque sé y confío, Señor, que me escuchas y me das esa paz que ansío y te pido. Eso sí, no sé cuándo ni cómo, pero si sé que llegará, porque tu Palabra siempre se cumple. Ahora, consciente de mis flaquezas y debilidades, también te pido, Señor, que me sostengas y me llenes de tu fortaleza, para resistir todas las pruebas que tu permitas en mí y me ayudes a perseverar firmemente en tu presencia. Amén.

domingo, 26 de mayo de 2019

INMERSOS EN EL MUNDO, PERO NO DEL MUNDO

Resultado de imagen de Jn 14,23-29
La realidad que vivimos y que vamos descubriendo nos descubre que nuestro camino está plagado de dificultades y peligros. El mundo no guarda ni está abierto a la Palabra de Dios. Es más, le rechaza y no quiere conocerle. Es decir, no le ama, por lo tanto no guarda su Palabra. De esa manera, para nosotros, que sin ser del mundo vivimos en él nos será difiícil y duro guardar la Palabra revelada y proclamada por Jesús.

Por todo ello, consciente de esas dificultades te pedimos, Señor, que nos ayude a sostenernos en tu Palabra, porque queremos guardarla y hacerla vida en nuestra vida. Para ello, nos abrimos a la acción del Espíritu Santo y nos ponemos en sus Manos. Queremos que Él nos dirija y nos guíe contra corriente por este duro y peligroso camino. Queremos que nos dé fortaleza y sabiduría para luchar y superar todas esas dificultades que el mundo nos va presentado y con las que nos quiere seducir. Confiamos en Él y esperamos que nos vaya revelando y enseñando todo aquello que no entendemos así como lo que hemos olvidado por las distracciones a las que nos somete el mundo.

No encontramos la paz en el mundo. Ni el poder, ni las riquezas, ni la fama ni toda la gloria y el éxito que el mundo puede ofrecerte te dará la paz. Porque, todo eso es caduco y al final te deja vacío y sediento. La sed de triunfo, de poder y de vanagloria no te sacia ni te da la paz. 

Jesús, el Señor, habla de otra paz. De una paz que no se encuentra en el éxito, ni en el poder ni las riquezas. Una paz que sale del corazón y no se altera con lo exterior. Una paz que se mantiene incluso en los momentos de angustia, de dificultades y circunstancias adversas. Y es esa paz, Señor, la que te pedimos y la que queremos mantener en nuestra vida. Porque, es esa paz la que viene de Ti y la que nos enseña el camino que conduce a la Casa de Tu Padre. Amén.

sábado, 25 de mayo de 2019

SIEMPRE DETRÁS DE TUS HUELLAS, SEÑOR

Resultado de imagen de Jn 15,18-21 por Fano
Sabemos de las dificultades y peligros que nos acechan en este mundo. No es cosa de ahora, sino que ha sido así siempre desde que el mundo es mundo. Todas las épocas han tenido sus peligros y problemas, y la nuestra no es la excepción. Jesús también fue perseguido y excluido de su pueblo hasta el extremo de que le condenaron a morir crucificado. La causa la misma que ahora. Su mensaje de Buena Noticia de salvación parece que molesta, se rechaza y se prefiere otros mensajes. Otros mensaje donde priman los egoísmos de hacerse con el poder y las riquezas.

Ante esta realidad, que también vivimos hoy, quiero pedirte, Señor, paz, sabiduría y fortaleza para enfrentarme a estas dificultades y peligros que amenazan con tragarme y desviarme de tu camino. Quiero pedirte entereza y firmeza para no desfallecer ni entregarme a este mundo que vive de espaldas a Ti y que camina ciego a su propia destrucción. Quiero seguirte y pertenecer a tu mundo, Señor, ese que Tú nos promete donde el amor fraterno prima por encima de todo y donde la persona es el centro ante el poder y las riquezas, dioses de este mundo.

Danos, Señor, la paciencia, la perseverancia y la sabiduría de elegirte y, a pesar de ir contra corriente y ser odiado, como te sucedió a Ti, por este mundo, tener la entereza de sostenerme y de perseverar firme en tu presencia y en tu Palabra dando siempre testimonio con mi vida. Sé que eso no es fácil y que, por mi parte , tengo que poner todos mis talentos, recibidos gratuitamente de tu Mano generosa, al servicio de los demás y abiertos a tu Gracia. Y eso exige esfuerzo y entrega cada día.

Sé también, Señor, que aunque cada día se presenta esa lucha en mi vida y me fe y mi perseverancia se ponen a prueba, Tú, Dios mío, no me envías pruebas superiores a mi fuerza. Si al límite, pues son esos momentos donde pongo a prueba mi fe, pero siempre con la asistencia del Espíritu Santo para salir victorioso si confío en Tu Palabra. Y es eso lo que te pido, Señor. Amén.

martes, 21 de mayo de 2019

ORACIÓN POR LA PAZ


Resultado de imagen de ORACIÓN POR LA PAZ


Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, 
     que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.
Porque es dándose como se recibe, 
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo, 
es perdonando, como se es perdonado, 
es muriendo como se resucita a la vida eterna.
Amén.

jueves, 27 de diciembre de 2018

QUIERO VER COMO BARTIMEO, SEÑOR

Resultado de imagen de Jn 20,2-8
El sentido común se impone y nuestra esperanza nos lo descubre y nos lo dice, pero la duda siempre duerme dentro de cada uno de nosotros. Unas dudas alimentadas por nuestras pasiones y la debilidad de nuestra naturaleza caída y herida por el pecado. En esos instantes experimentamos nuestra esclavitud y nuestras debilidades a las que nuestra naturaleza nos somete y encadena.

Necesitamos ver, Señor, ver con los ojos de la fe. Lo mismo que te pidió Bartimeo - Mc 10, 46-52 - también nosotros queremos expresártelo hoy, inmediatamente después de conmemorar tu nacimiento. Ver para seguirte con firmeza y disponibilidad.  Somos conscientes de nuestras debilidades y flaquezas y sabemos que este mundo, sumergido en el hedonismo y en el consumo, tu nacimiento pasa desapercibido como también lo fue tu venida hace ya XXI siglo en Belén.

Y nosotros, Señor, no queremos dejar escapar la ocasión para, no sólo conmemorar tu nacimiento sino para pedirte luz, sabiduría y fortaleza en el esfuerzo de cada día en construir la paz. Esa paz que Tú has venido a traer y que hoy pedimos a través de la Conferencia Episcopal en esta oración: Por la paz entre todos los hombres y entre todos los pueblos para que la celebración del nacimiento del Hijo de Dios impulse a los fieles cristianos a luchar por instaurar en el mundo la paz que Cristo trajo con su venida.

Gracias, Señor, por tu Resurrección y por la Gracia que el Espíritu Santo derramó en Pedro y Juan, tus discípulos, que nos transmitieron con su testimonio tu bendita Resurrección. En ellos y en todos los demás, sobre todo, Pablo de Tarso, apóstol de los gentiles, por el que nos ha llegada el anuncio de tu Resurrección, te damos gracias, Señor y te pedimos que ese anuncio de salvación que Tú nos has traído no se apague nunca en nuestros corazones. Amén.

miércoles, 4 de julio de 2018

TAMBIÉN NOSOTROS QUEREMOS LIBERARNOS

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No somos más libres que aquellos que estaban poseídos por el demonio. Es posible que no lo estemos, pero hay muchas personas que estando endemoniadas no lo perciban o no se den cuenta. De cualquier forma hay mucha gente que acude a la Iglesia - exorcismo- para ser liberada de las ataduras demoniacas. De eso soy yo testigo.

Estamos sometidos por el pecado y si permanecemos en él, el demonio puede apoderarse de nosotros. Es necesario levantarse, Pecar es inevitable y se nos permite, pero para, inmediatamente levantarnos. Está prohibido permanecer y detenerse, porque es en ese momento cuando el demonio se apodera de nosotros. Tenemos un arma extraordinaria y maravillosa - la Penitencia - y ella nos permite levantarnos y continuar nuestro camino.

Creamos en el Señor y tengamos confianza el Él. Ha venido para redimirnos y salvarnos y espera que, libremente, confiemos en Él y nos pongamos en sus Manos. No se trata de ver ni de reclamar pruebas y evidencias, pues, ¿qué mérito tendríamos? Dios, nuestro Padre, quiere que seamos libre y que decidamos libremente el aceptarle como nuestro Señor y Padre Dios. 

Para eso ha enviado a su Hijo que nos ha dado razones, pruebas y realizado obras. Pero, el fundamento de nuestra fe es su Resurrección. Jesús ha entregado su Vida por cada uno de nosotros, nos ha redimido y nos promete resucitar con Él. No necesitamos nada más. Nuestra fe se apoya y fundamente en el testimonio de los apóstoles que, a través de la Iglesia nos han transmitido  la buena Noticia de salvación.

Pidamos, unidos, junto al Papa Francisco y a nuestra Madre la santa Iglesia, poner en el centro de nuestras vidas y nuestros corazones al Señor como prioridad absoluta y que nuestra fe crezca y se afirme en la unidad, la justicia, la paz y el amor entre todos los hombres y mujeres del planeta. Amén.

lunes, 29 de mayo de 2017

EL CAMINO NOS TIENTA Y NOS EXIGE

«¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo».

Pongamos mucha atención y leamos despacio reflexionando sobre lo que nos dice el Señor. Nos dice como sorprendido, preguntándonos: ¿Ahora creéis? Y nos advierte que llega la hora que nos dispersaremos y que cada uno tirará por su lado y le dejaremos solo. ¿Está ocurriendo esto hoy? Nuestras iglesias están medias vacías y  en relación a la población mundial son pocos los que están y, al menos, practican.

Y, el Señor, nos advierte para que no nos sorprenda esta realidad, y no perdamos la paz. Paz en Él. El mundo nos hará sufrir, flaquear, presentarnos la idea de la duda, y debilitarnos, pero en el Señor nos mantendremos siempre firmes y seguros. Él ha vencido al mundo y nosotros en Él lo venceremos también. Esa es la Buena Noticia de salvación que nos llena de paz y alegría.

Y eso es lo que hoy, Señor, te pedimos. Unidos a todos nuestros hermanos en la fe, que visitan este humilde blog, y unidos a todos los blogueros católicos y no católicos que experimenten el deseo de salvación, que este mundo no nos da, te pedimos, Señor, que nos des la fe a los que no la tienen,  y nos la aumente a todos los que la tenemos debilidata por el pecado y las tentaciones de este mundo. 

Te pedimos que nos mantengamos unidos en la Iglesia y, junto a tu Madre, Madre de salvación y corredentora en su Hijo Jesús, seamos capaces de anunciar la Buena Noticia de salvación desde la Palabra y el testimonio con nuestras humildes vidas. Amén.

martes, 16 de mayo de 2017

LA PAZ NOS DA TRANQUILIDAD PARA CONTINUAR EL CAMINO

Sin paz no hay luz ni claridad; sin paz será imposible ver la luz que nos alumbra el camino. La paz nos es muy necesaria para sosegarnos y tener tranquilidad para continuar la marcha hacia la vida eterna. Jesús siempre nos habla de la paz y en sus repetidas apariciones a los apóstoles le anunciaba la paz. Porque sin Paz tampoco hay Amor.

Diríamos que una característica fundamental de los cristianos es la paz, porque sin paz no hay tampoco alegría, y menos esperanza. Descubrimos que la esperanza y la alegría nacen de la paz. Y es la paz la que nos da fuerza y nos capacita para soportar el dolor y sufrir con paciencia las inclemencias del pecado, del que brota la soberbia, la envidia, el odio, la venganza y las guerras que dan muerte.

Jesús deja este mundo desde el dolor y sufrimiento en la Cruz, pero transmitiéndonos la Paz. Una Paz de saberse en Manos del Padre; una paz que le llena de gozo y esperanza; una paz que sostiene la Vida Eterna y nos llena, a pesar del dolor, de esperanza y alegría en la Resurrección. Una Paz que sólo el Señor nos puede dar. Una Paz que no es como la que nos da este mundo, sino una Paz que da Vida Eterna.

Porque, sólo en Paz podemos ser alegres y felices, y sólo quienes vivimos en Paz, en esa Paz que nos da el Señor, seremos capaces de permanecer en la alegría pese al dolor y sufrimiento. No hablamos de utopías ni idealismo, sino de realidades. Realidades que están personificada en los mártires, de los que la Iglesia está llena. Hombres que han superado el dolor y el sufrimiento con alegría y paz por entregar sus vidas por la defensa de su fidelidad y amor al Señor.

Pidamos esa Gracia de vivir en Paz. En esa Paz que el Señor nos ofrece y nos da cada día para que, sostenida en ella, podamos aceptar y asumir todos los avatares, peligros y dificultades que se nos presenta en el camino. Y, pidamos, que lo hagamos con verdadera alegría y paciencia, porque eso serán signos de que vivimos y estamos en la Paz del Señor. Amén.

miércoles, 5 de octubre de 2016

SI TÚ ERES CAPAZ DE DAR, DIOS NOS DARÁ LO QUE NECESITAMOS


Quién niega a su hijo e hija lo que le es necesario para su vida? ¿Qué padre o madre no da a sus hijos lo que les es necesario? Sabemos lo que significa ser padre o madre y tenemos experiencia del dolor y también la generosidad respecto a nuestros hijos. Pues bien, ese amor que tú eres capaz de vivir y hacer realidad con tus hijos, lo hace Dios con cada uno de nosotros.

 La diferencia es que no podemos imaginar la locura de amor de nuestro Padre Dios.Hoy, el Evangelio, nos invita a pedir. A pedir con confianza y a estar seguro, como lo estamos de nuestros padres aquí en la tierra, que nuestro Padre del Cielo nos escucha y nos atiende. Y no sólo nos atiende, sino que nos dará lo que realmente nos hace falta y nos conviene. Porque, Él, sabe lo que realmente necesitamos y lo que nos conviene para nuestra vida, sobre todo para nuestra salvación, que es lo verdaderamente importante.¿

No perdamos el tiempo y pidamos con confianza lo que necesitamos. Tengamos en cuenta de pedir cosas que valgan y no chucherías. Porque todo lo que pidamos referente a bienestar, salud, éxito y bienes son cosas de este mundo, que quedarán en este mundo. Es decir, caducas. Pidamos lo que realmente nos lleva a descubrirle, a intimar con Él, a seguirle y desear llegar a su Casa.

Es verdad que necesitamos también cosas terrenas, pues vivimos en este mundo, pero sólo lo que necesitamos y nos sirvan para acercarnos a Él y estar perseverando a su lado. 

Pidamos, fe. Señor, lo decíamos el domingo, y volvemos a repetirlo hoy. Y no dejemos de repetirlo cada día. Pidamos sabiduría, la sabiduría de saber discernir y elegir el camino hacia el Señor. Y la paz, la paz interior que nos permita amar y sentir verdadero amor. Pidamos la paz para el mundo y para todos los hombres, para que en paz podamos encontrarnos, respetarnos dignamente y ser hermanos e hijos de un mismo Padre Dios. 

Pidamos humildad, la humildad que nos enseño con su Vida y la que nos mostró también su Madre, María. Pidamos fortaleza y voluntad, para ser capaces de poner nuestras vidas a sus pies y seguirle sin titubeos ni tribulaciones, sino firmemente y decididos a darlo todo. Amén.

lunes, 13 de junio de 2016

ANTORCHAS DE PAZ




Si mi luz no es de paz, reflejaré guerra. Y cada vez que reciba una misiva desafiante levantaré mi llama de fuego contra el invasor o desafiante. Y eso es el reflejo que experimentamos en el mundo en que vivimos. La violencia engendra más violencia. Antiguamente, el corazón humano, que lleva en su seno la llama de la paz, puso el límite de la venganza y de respuesta al daño causado. No se podía herir más allá que lo que era proporcional a la herida recibida. De modo que si te ha quitado un ojo, tú puedes quitar otro.

Así nació el "ojo por ojo y diente por diente". De modo que se considera justo resarcirte en el daño que has recibido. Sin embargo, un corazón compasivo y misericordioso va más allá y no desea vengarse ni tampoco resarcirse, sino perdonar. Y desde siempre el hombre ha querido perdonar, pero herido por el pecado se ha visto imposibilitado para ello.

Hoy, en el Evangelio, Jesús nos dice: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.

Como puedes ver, algo contrario a nuestra razón y que experimentamos que es superior a nuestras fuerzas. ¿Cómo podemos perdonar a quien nos hace daño? Sin embargo, estamos vivos y con esperanzas de vivir eternamente porque Dios nos perdona sin condiciones y con Misericordia. Porque no merecemos el perdón. Pero, Jesús, que nos conoce y, a pesar de eso, se compromete con nosotros, y nos dice que si no somos capaces de perdonar como Él, no alcanzaremos la Vida Eterna. Porque con su ayuda podemos vencer, y Él está dispuesto a ayudarnos.

Depende, pues, de nosotros. La ayuda del Señor está garantizada. Tenemos la presencia y compañía del Espíritu Santo y en Él somos mayoría aplastante e invencible. La paz es el camino y con Jesús podemos, como  Él, ser antorchas de paz.

jueves, 7 de mayo de 2015

¿QUÉ SIENTO EN MI INTERIOR?



Es muy importante valorar y reflexionar sobre lo que experimento en mi interior. Porque si me siento angustiado, triste o apesadumbrado, puede ocurrirme que no me he encontrado con Jesús. Sencillamente porque Jesús no puede ser eso, ni tristeza ni angustia, y mucho menos pesadumbre.

El Señor nos invita a permanecer en Él para que gocemos y vivamos la plenitud de la alegría. En Él reina la paz, y la paz está formada de alegría y gozo. Cuando alguien experimenta la paz está comunicando que se siente a gusto, satisfecho y alegre. Jesús no deja de recordarles la paz cada vez que se les aparece a sus discípulos. Paz que significa alegría y gozo.

Y los discípulos empiezan a saborear esa paz que nace de la esperanza de la Verdad y de la esperanza de la Justicia. Jesús es el Camino que nos conduce a la Verdad y a la Vida, y en Él encontramos la Paz Verdadera que nos llena de una alegría plena y eterna. Por eso, Señor, te pedimos la Paz. Esa Paz tuya que les ofrece a tus discípulos cada vez que te reunes con ellos, y esa Paz que tanto buscamos los que seguimos aquí esforzándonos por permanecer en tu Palabra y en seguir tus pasos.

Danos Señor el don de la alegría, que no consiste en reír sino en sonreír a la vida, aceptando las circunstancias y las pruebas que el camino nos depara, y a todos aquellos que solicitan y llaman a la puerta de nuestro corazón.

viernes, 10 de abril de 2015

ESPERANDO LA FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS 





La comunidad está desolada, débil y sumida  en la resignación por haber perdido al Señor. Igual nos ocurre a nosotros a lo largo de muchos momentos de nuestra vida. Las dificultades, nuestras propias debilidades, egoísmos y pecados, unidos a los miedos y temores del mundo por las persecuciones y amenazas, nos abaten y terminan por paralizar nuestras ansias de vivir la Palabra del Señor. 

Incluso llegan a experimentar la resurrección como un sueño y no como una realidad. Ésta es la tercera vez que Jesús se le aparece a los discípulos y, se puede decir, que todavía no están seguros y no experimentan la fuerza de la Resurrección. Posiblemente, hasta la llegada del Espíritu Santo, no experimentará el verdadero encuentro con Jesús Resucitado.

¿Y qué nos ocurre a nosotros? ¿Dónde está nuestra propia experiencia de la Resurrección? ¿Por qué en nosotros el Espíritu no nos da la fuerza de la Resurrección? ¿Por qué no somos capaces de lanzarnos al agua como Pedro al oír, Señor, tu nombre? ¿Y por qué no somos capaces de dejarlo todo? Nos cuesta, me cuesta, Señor, dar y darme.

Por eso, desde esta experiencia, pobre y mediocre, Señor, te pido que aumentes mi fe y me llenes de tu fuerza, generosidad y voluntad para vivir en la Voluntad del Padre. Mi corazón camina inquieto, pero necesita la paz que Tú en cada aparición regala y comparte con tus discípulos. 

 ¡Señor!, danos la paz. Amén

miércoles, 1 de abril de 2015

AL EMPEZAR CADA DÍA



Al empezar cada día, Señor, quiero pedirte, primero paz. Porque solo con paz podré estar en condiciones de escucharte, de abrir mis oídos y tranquilizar mi alma para hacer vida tu Palabra en mi pobre y mísera vida. Tú, mi Señor, que al reunirte con tus apóstoles lo primero que les regalaba era la Paz. Esa paz que es condición imprescindible para que nazca el amor dentro de nuestros corazones.

Lo segundo, Señor, llena mi corazón de sabiduría. No la sabiduría que premia el mundo, sino la sabiduría de conocerte, de buscar que tus Sentimientos llenen mi corazón y cultiven en él, el reflejo de tu Amor. Haz Señor que vea el mundo con los ojos llenos de amor, para que todos aquellos que se acerquen a mí sientan tu presencia y no la mía. Haz mi corazón paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno.

Y fortaleza, Señor. Es la tercera petición que quiero hacerte para cada día. Fortaleza para soportar la cruz que me toca llevar. Sí, Señor, sé que tengo que llevar mi cruz como Tú hicisteis con la tuya. Y Tú lo hiciste de forma voluntaria y libre, por amor. Para salvarme. Pero yo lo hago buscando mi salvación, porque mi corazón egoísta no piensa sino en eso. Y me pierdo buscando esa salvación en lugares y cosas equivocadas. Soy tan débil que cualquier camino me confunde a menos que me presente el espejismos de la felicidad. ¡Qué pobre soy!

Por eso, Dios mío, te lo repito todos los días, paz, sabiduría y fortaleza, no para ser mejor y más fuerte; no para ser centro y admiración de otros; no, Señor, sino para ser reflejo Tuyo, para parecerme a Ti; para servirte en el servicio a los demás, tal y como Tú has hecho conmigo. Gracias Señor.

martes, 7 de enero de 2014

NO ES CUESTIÓN DE ENFRENTAMIENTOS



No es el estilo de Jesús, por eso nos propone amar. No significa eso que no alcemos la voz y digamos y hasta gritemos en denuncia lo que está mal y es injusto, pero siempre sin violencia ni resistencia a la lucha y enfrentamientos. El amor no se enfrenta sino se abre a la paz y a la libertad.

Por eso es cuestionable la protesta y las exigencias de libertad en plan de fuerza y de imposición. Claro es que el amor es una oferta y proyecto libre, y nunca se impone sino se propone. Quizás por eso Jesús, al oír que Juan Bautista fue encarcelado, no hizo propuesta de fuerza, ni exigencia de libertad, sino que dejó que el amor fuese acogido libremente, y desde la libertad y el respeto la justicia sea establecida.

Esta reflexión al hilo del Evangelio de hoy es mi pobre oferta al Espíritu Santo, y mi propuesta de que sea iluminada por su acción y asistencia. 

Ven Espíritu Santo y enciende en mí la llama de tu amor,
 envía, Señor tu Espíritu y se renovará
 la faz de la tierra.

¡Oh Dios que ilumina los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a
tu Espíritu, para gustar siempre el bien 
y gozar de tu consuelo!

Por Jesucristo, nuestro Señor, que vive
y reina contigo, en la unidad
del Espíritu Santo. Amén.

Se nos hace difícil ponernos en manos del Espíritu, pero quizás sea ese el pecado o la falta de confianza que necesitamos para dejar que el Espíritu Santo guíe verdaderamente la Iglesia. Y quizás no evangelizamos como debiéramos por eso. ¿Será esa el camino para la nueva evangelización?

sábado, 24 de agosto de 2013

SIEMPRE ELIGES LO PEQUEÑO



Señor, escoges siempre lo pequeño, lo más insignificante. Tú mismo te has encarnado en María, joven humilde, pobre, sencilla e ignorada. Nada relevante ni importante en aquel pueblo medio escondido de Nazaret. Has escogido una familia sencilla, artesana, pobres y humildes; tan normal como para no tenerla en cuenta ni llamar la atención. Te escondes en lo pequeño para revelar lo grande, tu grandeza y poder para salvar a los hombres.

Señor, no puedo entenderlo, y necesito tu Gracia, tu primer paso, como hiciste con Natanael, para que mi mente y mi corazón se abran y entre tu Misterio en mi humilde ser. Dame esa capacidad y sabiduría de poder llegar a decir como Natanael: "Tú ere el verdadero Hijo de Dios".

Prepara mi morada de forma humilde, sencilla y mansa, porque solo en esos lugares Tú te haces presente. Limpia mi aposento de tantas cosas superfluas, inútiles, caducas, corruptibles e innecesarias, porque sólo Tú te haces necesario y sólo Tú bastas. Espero con impaciencia, pero paciente a que Tú vengas a mi corazón y me descubras mis buenas intenciones, fortaleciéndolas, como hiciste con Natanael. Aguardo tu Misericordia y espero ansioso de forma expectante ese encuentro.

miércoles, 1 de mayo de 2013

QUIERO TU PAZ, SEÑOR



Buscamos la paz y la tranquilidad en las seguridades que este mundo nos ofrece. Cuanto más bienes y riquezas tenemos experimentamos mayor inseguridad, porque a pesar de poder contratar más seguridades, también corremos más peligros de ser asediados y perseguidos por los que buscan riqueza y poder.

El mundo no tiene paz, o una paz inestable que se apoya en mentiras e hipocresías. Sólo la verdad es garantía de una paz estable y verdadera. Y Tú, Señor, me ofreces tu paz, una paz nacida de la Verdad que nos fortalece, nos vigoriza, nos da paciencia y serenidad.

Señor, dame la paz, el sosiego, la confianza infinita y la calma en todos los momentos de mi vida. En las horas más bajas, en el transcurso de esas noches tan oscuras y amargas. Cuando la paciencia se agota, la ira se asoma y la misericordia y el perdón no terminan de dar la cara. Que ningún dolor, violencia o preocupación me aparten nunca de tu paz, Señor.

jueves, 4 de abril de 2013

PAZ INTERIOR


Un signo del buen camino es la paz interior, porque solo en paz se puede amar. Desear el bien y buscar las buenas obras para el bien de los demás es una consecuencia de estar lleno de paz interior. Por eso, el signo de la paz es algo que va unido a la presencia de nuestro Padre Dio.

La paz sea con todos ustedes, son palabras que se repiten entre los seguidores de Jesús, porque son las Palabras que primero Él pronunciaba cuando se hace presente entre los suyos. Y el sentido común nos dice que todo acto de amor está precedido por la paz.

Por eso, consciente de la necesidad de paz en nuestros corazones, y conscientes de la necesidad de paz que necesita el mundo entre sus gobernantes y pueblos, pidamos unidos en oración, la Paz a nuestro Padre del Cielo:


ORACIÓN FRANCISCANA POR LA PAZ

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¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz!
Que allí donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa, ponga yo perdón;
donde haya discordia, ponga yo unión;
donde haya error, ponga yo verdad;
donde haya duda, ponga yo fe;
donde haya desesperación, ponga yo esperanza;
donde haya tinieblas, ponga yo luz;
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar;
ser comprendido, como comprender;
ser amado, como amar.
Porque dando es como se recibe;
olvidando, como se encuentra;
perdonando, como se es perdonado;
muriendo, como se resucita a la vida eterna.