Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

martes, 1 de marzo de 2016

SI QUIERO ALCANZAR TU PERDÓN MISERICORDIOSO, TENDRÉ YO TAMBIÉN QUE PERDONAR

Misericordiosos como el Padre


No cabe otra alternativa que la del perdón. Pero un perdón sin distinción de personas, razas, clases, ideologías, pueblos...etc. Un perdón universal, porque, ¿qué mérito tiene perdonar a los amigos? Eso lo hacen, nos dice Jesús, también los que no creen en Él. Ustedes perdonen a sus enemigos también, para que vean en esa actitud de perdón que son discípulos míos, nos dice Jesús.

Y esa es la diferencia. Porque una persona que no sea creyente en Jesús no tiene ningún mandato de perdonar a aquel que le ha dado motivos de ofensa o de mentiras. Incluso, se considera engañado y bobo si, encima le perdona. Se experimenta empujado por la sociedad a no perdonar, o a ser considerado idiota.

Los que seguimos y creemos en Jesús tenemos muchas razones para perdonar, tanto a familias, amigos como a enemigos. Porque, en la misma medida y de la misma forma nos perdona Jesús. Y si el Señor nos perdona todo, ¿cómo y con qué cara no voy yo a perdonar a los demás, incluso a mis enemigos? La Misericordia del Señor me fortalece y me ayuda a ser yo también misericordioso como mi Padre del Cielo que es Misericordioso.

Jesús, el Hijo, me lo muestra en muchas parábolas que me enseña: la del Padre amoroso (Lc 15, 1-3. 11-32);  la del propietario que plantó una viña (Mt 21, 33-34. 45-46); la de la higuera plantada que no daba frutos (Lc 13, 1-9) y también en la de hoy entre otras.

No perdamos esta oportunidad de aprovechar nuestra vida para aprender, por la Gracia de Dios, a perdonar. Porque todo el amor que podamos dar será con el fin de perdonar; porque el amor es una constante fuente de perdón. En él se apoya y para él vive.

Y, nosotros, pobres y míseros pecadores, nada podremos alcanzar ni perdonar si no es por la Gracia y la Misericordia de Dios. Pidamos, más en este año de la Misericordia, ser Misericordiosos como el Padre. Amén.

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