Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

martes, 26 de febrero de 2013

ENSÉÑAME A ESCUCHARTE



Padre mío, perdóname por no escucharte. ¡Cuánto tiempo llevo sin escucharte! No lo sé, y me avergüenzo de ello. No he aprendido a escucharte, o no he querido aprender. ¡Padre, enséñame a escucharte! Porque cuando hablo contigo no sé realmente a quien escucho. Posiblemente me escuche yo mismo. Yo mismo me pregunto y me respondo. Y al final, se hace lo que mi voluntad dispone y desea.

¡Padre!, quiero hacer tu Voluntad. Es la meta y fin de mi vida hacerla, pero siempre tropiezo con la mía. No me puedo liberar. Mis oídos, cansados y débiles, solo escuchan mis apegos, mis deseos, mis apetencias, mis intereses... ¿Cuándo voy a aprender a escucharte?

Me doy cuenta que, por mí mismo, nunca aprenderé a escucharte. Nunca oiré lo que Tú quieres y me dices que haga. Me cuesta oírte, se me hace muy duro, me puede mi carnalidad, mi humanidad pecadora. Solo me entrego, me pongo delante de Ti, soy tuyo y no dejaré que otro me aparte de Ti. Aquí me tienes, Señor. ¡Transfórmame! ¡Conviérteme! ¡Abre mis oídos y mi corazón para no solo oírte, sino cumplir tu Voluntad!

¡Señor mío y Dios mío!, en Ti pongo todas mis esperanzas. Te pido que, al menos de momento, hasta cuando Tú decidas abrirme el corazón, no permitas que me aleje de Ti. Dame la constancia y perseverancia de seguirte, de estar cerca de Ti, aunque no sepa oírte ni escucharte. En Ti confío, Señor.

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