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lunes, 6 de julio de 2015

BUSCANDO SOLUCIONES



No encontramos respuestas ni soluciones a los problemas que se nos plantean en nuestro mundo. Por experiencia sabemos que en cualquier instante nuestra situación puede cambiar. En estos momentos recuerdo a una persona que compartí con ella un buen rato esta mañana, y esta tarde se encuentra, aunque no parece nada grave, en urgencias.

Eso nos descubre la dependencia de un Poder superior que responde a nuestros problemas y les da solución. Nuestra experiencia nos habla y nos descubre nuestras debilidades e inseguridades, y nos levanta la mirada y predispone a mirar al cielo en busca de soluciones. Invocamos a ese Dios que, no tenido en cuenta en circunstancias favorables, recurrimos a Él cuando tenemos problemas.

Eso nos ha ocurrido a casi todos, por no decir a todos, y es lo que el Evangelio de hoy nos habla: La hija del magistrado y la enferma de flujo de sangre. Ambos miraron hacia arriba, desesperado uno por la muerte de su hija, y cansada otra por su larga enfermedad, pensaron como último remedio recurrir a Jesús. Habían oído de su sabiduría y sus milagrosas curaciones, y en Él pusieron su fe y todas sus esperanzas.

El uno, la curación de su hija gravemente enferma, y la otra, su eterna enfermedad de flujo de sangre. Ambos quedaron sanados por la generosidad de Jesús. La hija del magistrado fue devuelta a la vida, y la hemorroisa quedó liberada de su enfermedad.

También nosotros te pedimos hoy, Señor, que nos cures de nuestras parálisis y lepras, que las hay de todo tipo. No sólo físicas sino también espirituales. Sueles ser estas últimas más difíciles de curar y más peligrosas y mortales. La ambición, vanidad, soberbia...etc engordan nuestro egoísmo y nos alejan peligrosamente de Ti, Señor. Danos la Gracia de perseverar y permanecer junto a Ti.

Danos también la sabiduría y la luz de abrirnos a tu Corazón y de, abandonados en tu Espíritu, aumentar nuestra fe para que podamos alcanzar la salvación última, la eterna que nos permita vivir a tu lado adorándote para siempre. Amén.