ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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martes, 14 de julio de 2015

MI PADRE ESTÁ ATENTO A MIS PETICIONES



Igual que llevo años reflexionando a diario sobre el Evangelio de cada día, llevo haciendo lo mismo respecto a la oración en este rincón de oración. Cada día trato de elevar mi alma al Señor y darle gracias por darme la vida y sostenerme en su presencia. Y, aunque todas mis peticiones y gratitudes, tiene de fondo el tema de la salvación, siempre hay una esperanza nueva que llena de gozo tu alma.

Pero, lo sorprendente, es caer en la cuenta que tu Padre Dios te escucha. Te escucha porque eso fue lo que nos enseño y no dijo su Hijo Jesús. La parábola del hijo prodigo nos lo dejó muy claro. Pensando en ella me digo: ¿Es posible que mi Padre esté pendiente cada día de mi regreso? Es posible que al verme de regreso salga corriendo a mi encuentro y me llene de besos? ¿Es posible que haga una fiesta?

Si todo eso es posible, más cierto es que, mi Padre del Cielo, me escuche cada día y atienda mis peticiones. ¡Qué alegría! Porque llevo mucho tiempo pidiéndole a diario, y casi no me acuerdo de tantas cosas que le pido y por quienes le pido. Pero Él si se acordará y me habrá escuchado con gran atención todo lo que le he dicho. Y, lo más grande y esperanzador es que me hará caso. Porque Jesús nos dijo también que todo lo que pidiéramos al Padre en su Nombre nos lo daría.

Me emociono escribiendo esto, porque aunque parezca que nos cueste creerlo, yo me fío de la Palabra del Señor y creo que así es. Mi Padre del Cielo toma nota de todas mis oraciones, y me dará lo que necesito y conviene. Porque, entre otras cosas, si todo saliera al pedir de boca, ya me hubiese endiosado y engreído. Supongo que eso sería malo, porque terminaría creyéndome alguien y hasta con derechos. Supongo que el Señor sabe que camino debo llevar, y que cosas me hacen falta. Y yo confío en Él.

Pero es una alegría descubrir que nuestro Padre Dios nos escucha y nos atiende. Tengamos cuidado de no serles indiferentes como Corozaín o Betsaida, ni como Carfanaún, sino, estemos atento y presto a responderle humildemente según su Voluntad. Porque Él no nos falla. Amén.