domingo, 19 de julio de 2015

RENOVARSE O MORIR



En muchas ocasiones necesitamos una profunda renovación que nos saque de la rutina de cada día y que, renovándonos interiormente, nos abra nuevos ilusionados horizontes para el camino. Porque, a veces, el camino se acorta y parece terminar. Y no vemos otra salida que la de abandonar o quedarnos quietos a merced del viento.

Un descanso se hace necesario. Pero un descanso bien pensado y que no nos deje quieto, sino que nos impulse a caminar, a abrir nuevos caminos y buscar nuevos horizontes. Un descanso que nos brinde la oportunidad de compartir con nuevas personas y con otros puntos de vistas diferentes, con otros retos y otros proyectos. Un nuevo lugar y nuevas circunstancias. Una renovación completa o diferente.

No se trata de retirarnos al descanso físico, sino, que siendo este también necesario, busquemos el descanso interior de nuevas perspectivas sin agobios ni compromisos, sino desde el compartir, ver, observar, meditar y reflexionar. Abiertos a las nuevas corrientes pero agarrados al Espíritu Santo.

Se trata de un alto en el camino, para ver otros caminos. Se trata de hacer un esfuerzo por salir de tu casa y  entrar en otra con la ilusión de renovarte y de buscar nuevas líneas de horizontes. Quizás el espíritu sea lo que hizo Abraham al oír la llamada del Señor. El descanso debe servirnos para revitalizarnos por dentro y lanzarnos a nuevos retos, o al menos al camino con nueva ilusión. Un descanso que nos sirva para impulsarnos a empezar de nuevo con un corazón nuevo. Al menos ese debe ser el espíritu.

Y es lo que hoy te pedimos, Señor. Esa Gracia de saber descansar y de aprovechar ese tiempo para recoger nuevos bríos y retomar el camino con renovadas ilusiones y fuerzas. Quizás el tiempo sea lo de menos. Puede bastar unos días, como unas semanas. La ilusión puede renovarse en unas horas o en un simple encuentro. El camino, más tarde será más largo.

Danos Señor esa ocasión de descanso para renovar con más fuerzas nuestra ilusión y deseos de emprender el camino con alegría y entusiasmo. Amén.

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