ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

↑ Grab this Headline Animator

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

miércoles, 13 de agosto de 2014

NO PUEDO PERDONAR COMO TÚ ME PERDONAS



Sé, Señor, que me perdonas en la medida que yo perdono a los que me ofenden. Pero he experimentado que me es imposible hacerlo. ¡No puedo perdonar a aquellos que me perjudican y buscan hacerme daño! Lo intento, pero me siento incapaz de conseguirlo. Mi naturaleza caída me somete y me esclaviza, y quedo a merced de mis sentimientos de odio y venganza.

¿Cómo, Señor, se te ha ocurrido exigirme perdonar a mis enemigos? Si fuera a mis amigos podría intentarlo, pero con mis enemigos no puedo. Sin embargo, Señor, me extraña que siendo tan Misericordioso me exijas perdonar lo que no puedo perdonar. Empiezo a pensar que si Tú me lo propones es porque podré hacerlo. Quizás la dificultad esté en que quiero lograrlo yo solo, y ahí está el secreto.

Necesito la asistencia del Espíritu Santo, porque sin la Gracia del Espíritu nada puedo. Tú, Señor, lo haces cada día. Me amas a pesar de mis rechazos y bofetadas. ¿Cómo es posible que no me de cuenta? ¿Yo recibo tu perdón incondicional, y yo mismo me niego a dárselo a otro? La parábola del siervo desagradecido que fue perdonado por su Señor y luego, él, no perdonó a aquel amigo que le debía muy poco. 

El fue perdonado en mucho y se negó a perdonar poco a su otro amigo. ¿No estoy yo haciendo lo mismo? Posiblemente no nos damos cuenta de que en la medida que perdonemos seremos perdonados. Y esa es la cuestión, necesitamos perdonar para ser perdonados. Vale la pena hacer el esfuerzo, porque en ello nos va nuestra salvación. 

Pero, lo más grandioso es que no estamos solos. El Espíritu de Dios nos asiste y nos da el valor, la fuerza y la capacidad para poder hacerlo. En Él podemos vencernos y ser lo suficientemente humildes para dar el perdón tal y como el Señor nos perdona a nosotros.

Gracias Señor por amarnos tanto hasta el punto de perdonar todas nuestras ofensas y rechazos, y de darnos la Gracia de poder, en tu Amor, perdonar también nosotros a los que nos ofenden. Amén.

No hay comentarios: