Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

sábado, 13 de abril de 2013

¿POR QUÉ TE BUSCO SEÑOR?



Son preguntas que nacen en mi corazón y buscan respuestas por todo mi ser. Te busco Señor, pero, ¿por interés, porque me prometes la vida y felicidad eterna? ¿Es esa mi primera y única intención? En realidad, ¿te busco por propio egoísmo?

Son preguntas que se mueven dentro de mí y me hacen revolverme inquietamente. Confieso que algo de eso hay, mejor, creo que casi todo. Te busco para que me des de comer, esa comida, ¡también material!, pero sobre todo espiritual, que alimente mi alma hasta la vida eterna. Sí, confieso que me muevo por eso.

Soy un pobre pecador, un publicano más de los de tu época, miserable y pecador, que no trata de ocultar mis pecados ni tampoco esconderlos. Los pongo delante de Ti, y confío en tu Misericordia, Dios mío. Sé, y esa es mi confianza, que lo único que quieres de mí son mis pecados, porque Tú quieres purificarme y santificarme, y esa es la razón, ¡la única razón!, de entregarte a una muerte de Cruz para mi salvación y la de todos los hombres.

Y yo quiero entregártelos, Señor, porque sé que Tú los puedes transformar. Tú puedes hacer que mi corazón, ya no te busque por puro egoísmo de salvación, sino que desee corresponderte nada más que por tu Amor, hasta el punto que, como diría Teresa de Ávila, que si no hubiese Cielo te quisiera y si no Infierno, te temiere...

Por eso, mi preocupación no llega a desesperarme, porque sé que Tú Misericordia y tu Bondad lograrán transformarme por la acción de tu Espíritu. Amén.

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