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lunes, 10 de junio de 2013

SÉ QUE YO NO PUEDO



Sé que yo no puedo ser bienaventurado si no cuento con tu Gracia, Señor. Sé que mi humanidad debilitada por el pecado esta caída y débil. No tengo fuerzas para levantarme y llorar con los que también lloran. Sé que mi espíritu está triste y necesita experimentar esa alegría que da tu salvación. Me cuesta ser pobre y despojarme de todos mis apegos, comodidades y egoísmos.

Siento miedo de enfrentarme a la justicia que bajo las apariencias de la legalidad y justicia es injusta. Siento miedo de sufrir y llorar por defender a los que sufren y lloran. Y mucho más miedo cuando soy perseguido por defender tus Bienaventuranzas y tratarlas de llevar a mi vida. ¡Qué mal ejemplo y discípulo soy, Señor!

Me siento lejos y distante de alcanzar esa gracia de ser bienaventurado, pero no pierdo, a pesar de mi fracaso, la esperanza de lograrlo algún día. Porque confío, al menos tengo esa esperanza, en Ti, mi Señor. Porque contigo, por tu Gracia y Misericordia, si puedo conseguirlo. Porque Tú no me dejas solo, sino que me acompañas y me das las fuerzas que necesito para vivirlas en mi vida.

Quiero, Señor, dejarme llevar por tu Espíritu, y permitir, por esa libertad que Tú me has regalado, que transformes mi petrificado corazón en un corazón de carne, amoroso y entregado en servir a los demás, para alcanzar, por tu Amor y Misericordia, la gracia de ser bienaventurado en tu Nombre. Amén.

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