Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

sábado, 26 de julio de 2014

EN CONTACTO PERMANENTE



Cada momento de nuestra vida es una oración, o al menos puede serlo. Y lo es en la medida que nos esforzamos por vivir y actuar según tu Palabra Señor. No es fácil discernir entre lo que está bien o mal. Y menos una vez decidido esforzarnos en llevarlo a cabo. ¡Na es nada fácil!

Y eso nos descubre la necesidad de no caminar solo, y también de abrirnos a la acción del Espíritu Santo. Necesitamos su fuerza y su Gracia para encontrar luz en nuestras decisiones y acertar en nuestras elecciones buscando el bien común y la verdad. Es en ese sentido cuando todo nuestro ser y obrar se convierte en una oración, plegaria y súplica, para vivir y decidir según su Palabra.

Sin Él quedamos a merced del poder del Maligno, y las tentaciones aparentes y falsas de este mundo. Y sólo no podemos vencer, pues estamos sometidos e inclinados a nuestras pasiones y apegos. 

Por eso, Padre, conscientes de nuestras debilidades e impotencia, nos ponemos en tus Manos con la esperanza de que asistidos y llevados por tu Espíritu alcancemos la victoria del trigo de nuestro corazón sobre la cizaña del mundo. Amén.

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