Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

domingo, 9 de septiembre de 2012

TENGO TANTAS NECESIDADES...

 - QUERIDO DIOS, TENGO
que me abrumo, me deprimo, me desespero. Quisiera ser sanado pero experimento que volveré a enfermar. Señor, ¿hay alguna posibilidad de ser sanado para siempre? 

Y resulta que Tú tratas de despertar en mí ese deseo, esa inquietud: Me invitas a descubrir que tu misión es ofrecernos la salvación eterna de parte de tu Padre. Y me lo demuestras en aquellos que sanas sometiendo la sordera y la lengua a tu Poder.

¡Realmente, Señor, estoy ciego aun viendo tus prodigios y tus atenciones! No me doy cuenta de que Tú eres el Hijo de Dios que has venido a darme la Gloria de tu Padre. Me invitas a vivir la Vida de tu Padre Dios, a ser feliz y eterno como Él y a estar en su presencia viviendo eternamente en su Amor.

¡Qué ciego estoy, Jesús! Dame la sabiduría de ver, de oír y de poder hablarte con palabras de humildad, de esperanza, de confianza y de fe. Dame la paciencia de saber estar a tu lado, tanto en las alegrías, que es fácil, como en las tristezas, penas y sufrimientos que cuesta más.

¡Cúrame Hijo de David, Señor Jesús! Cúrame de mi ceguera, de mis pecados aunque mi cuerpo siga enfermo, porque lo verdaderamente importante es mi alma, esa que, por tu Gracia, estará contigo toda la Eternidad. Amén.

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