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Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

viernes, 1 de noviembre de 2013

GRACIAS PADRE POR DESCUBRIRME QUE SIN TI NADA SOY



Y es que todo lo que somos es pura Gracia de Dios. Tomar conciencia que cada paso que das es por la Gracia de Dios, es caer en la cuenta que caminas porque Él te sostiene en el Espíritu Santo. No podría ser de otra forma, porque ante el sermón de la montaña tu pobre corazón queda encogido y sin aliento.

Bendecir y bienaventurados aquellos que sufren, que son pobres, humanos, que lloran, que padecen hambre, persecuciones, injusticias... Los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz... equivale, en un mundo como el nuestro, en remar contra corriente. Porque, el mundo busca lo contrario y cree, de forma ciega y tozuda, que lo que busca, la felicidad, la encontrará ahí.

Nosotros, los que tratamos de seguir a Jesús, experimentamos que así no es, pero también sufrimos en nuestras propias carnes la dureza de vivir en las bienaventuranzas. Nos damos cuenta que solos no podemos y que necesitamos la Gracia y las fuerzas del Espíritu de Dios. Y esa es la razón, no hay otra, por lo que Jesús nos ha prometido la asistencia y compañía del Espíritu Santo. En Él, con Él y por Él podemos caminar en el reto de vivir en el espíritu de las bienaventuranzas.

Y a Él nos encomendamos suplicándole que nos inunde de su Gracia para poder, como Jesús, darnos en amor bienaventurado a los demás.

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